miércoles, noviembre 01, 2006

¡Cuidado a la hora de pedir explicaciones!

CUENTAN QUE UN MATRIMONIO...

Cada vez que hacían el amor, el marido insistía en que fuera a oscuras, 100% oscuro; cerraban ventanas, apagaban luces, todo. Bueno, después de 20 años a la mujer se le hacía cada vez más ridículo, así que formuló un plan para quitarle ese mal al marido.

Una noche, durante una sesión salvaje, en medio de gritos y romanticismo carnal, ella encendió las luces repentinamente. Cuál sería su sorpresa al ver hacia abajo que su marido tenía un consolador enorme, y por si fuera poco, el propio lo tenía completamente caído... Se volvió loca, se puso histérica; los que habían sido gritos de placer se convirtieron en insultos:

- ¡IMPOTENTE, POCO HOMBRE! -le gritó- ¿Cómo pudiste estarme engañando todos estos años? ¡Desgraciado!, ¡Más te vale que me vayas dando una buena explicación!

El esposo, sin inmutarse, con mucha calma le respondió viéndola fijamente a los ojos:
- Está bien, yo te explico lo del juguete, y tú me explicas lo de los niños.

Moraleja: Nunca, pero nunca, pidan explicaciones.

No hay comentarios.: