domingo, diciembre 17, 2006

Los fríjoles

Había un sujeto que tenía una pasión loca por los fríjoles fritos. Él los adoraba; era su plato favorito, aunque siempre que los comía, le producían unos espantosos e interminables gases letales. Un día conoce a una chica y se enamora.

Cuando ya era una realidad que se casarían, se dijo a sí mismo: "Es tan dulce y tan gentil, que nunca aguantaría uno de mis pedos". Así que el tipo hizo el sacrificio supremo y dejó los frijoles fritos. Se casaron y meses después, una tarde mientras regresaba a su casa luego de una larga jornada de trabajo, su coche se descompuso por el camino...

Llamó a su esposa y le dijo que llegaría tarde porque tendría que caminar unos cuantos kilómetros para llegar a casa. En el camino, se paró en una cafetería, no aguantó la tentación y ordenó 3 platos de fríjoles fritos.

Todo el camino a casa se la pasó tirándose pedos y más pedos y al llegar a casa, ya se sentía lo suficientemente seguro de haber expulsado hasta el último suspiro rectal. Su esposa estaba muy contenta por su llegada y agitada al verlo, le exclamó: "Mi amor, esta noche te tengo una increíble sorpresa para cenar".Para la sorpresa, ella le vendó los ojos en la entrada de la casa y lo acompañó hasta la silla del comedor, donde lo sentó. Y justo cuando le iba a quitar el vendaje de la cara para darle la sorpresa, sonó el teléfono.

Ella le dijo: "No te quites el vendaje de la cara, hasta que yo termine de hablar por teléfono y regrese contigo". Teniendo en cuenta la oportunidad de su insistencia, apoyó todo su peso sobre una pierna y dejó escapar un suave pedo. No fue lo suficientemente ruidoso, pero sí tan fétido que sólo él podía soportarlo. Sacó su pañuelo y empezó a moverlo vigorosamente para ventilar un poco de aire.

Todo volvió a la normalidad cuando de pronto siente ganas nuevamente de tirarse otro, por lo que vuelve a apoyar el peso de su cuerpo sobre una pierna y "...pppppprrrr...". A diferencia del anterior, éste podría matar a cualquier mosca en 2 metros a la redonda; era tan apestoso que se podía hasta ver. Mientras tanto desesperadamente mueve el pañuelo para ventilar el ambiente...

Con un oído atento a la conversación telefónica, le vienen ganas de echarse otro, y... ¡Que carajo! se lo tira.Que cosa tan espantosa... Este sí era verdaderamente pestilente. Orgullosamente lo olfatea y lo disfruta. Sigue moviendo el pañuelo para hacer un poco de aire, hasta que escucha que su esposa va a colgar el teléfono, lo que indica el fin de su libertad para tirarse los pedos.

Coloca el pañuelo en su pierna y cruza las manos encima de él, con una risa de oreja a oreja,
lo que sin duda alguna era la mejor imagen de una persona inocente.

La esposa, disculpándose por haber hablado tanto tiempo por teléfono, le pregunta si se había movido el vendaje y había visto algo. Él le aseguró que no había visto nada. Entonces ella le quita el vendaje de los ojos y allí estaba la sorpresa:

¡¡¡Quince invitados a cenar, sentados alrededor de la mesa para su FIESTA SORPRESA DE CUMPLEAÑOS!!!

Espero que les haya gustado. Jajaja.
(Dedicado con mucho cariño a ella :D)

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