miércoles, diciembre 27, 2006

No hay mal que por bien no venga...

En un invierno frío y desapacible, un gorrión pasó dos noches a la intemperie con el único abrigo que proporcionaba la rama de un árbol. Convencido de que no podría sobrevivir una tercera noche en esas condiciones, abandonó el arbol en busca de un refugio mejor.

Mientras volaba sentia cómo se le congelaban las alas, hasta que finalmente se le congelaron del todo y cayó al suelo. Cuando yacía congelándose, se dió cuenta de que esa noche acabaría su vida. Ya pidiendo en silencio por una muerte rápida, de repente, en su estado de semi-inconsciencia, sintió como era cubierto por un caliente abrigo. Poco despues recuperó la consciencia, y vio que una vaca había estercolado generosamente sobre él. El nuevo soplo de vida y el supremo confort que sintió le hicieron muy feliz, asi que comenzó a cantar.

Un gato que pasaba por alli oyó los cantos, localizó la boñiga y cuidadosamente removió los excrementos para descubrir al pequeno gorrión, al cual rapidamente se comió. Hay tres moralejas en esta historia:

1. Si alguien se caga en ti, no es necesariamente tu enemigo.
2. Si alguien te saca de la mierda, no es necesariamente tu amigo.
3. Si estas con la mierda al cuello, pero feliz, mantén la boca cerrada.

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