miércoles, agosto 15, 2007

Carta de un auto

Mi adorado convertible:

Desde el garaje de mis tristezas donde tus ingratitudes me han enviado a reparación, agito la manguera de mi resignación para ver de nuevo funcionando el carburador de mi cariño. Muchas son las camionetas que se parquean junto a mí, pero en ninguna he visto un bumper como el tuyo ni el radiador milagroso de tus farolas. Pensando en tí tengo agotada la gasolina de mis constancia y el aceite de mi esperanza, en mitad de la vía me has dejado con las llantas de mi cariño rotas, a pesar de tener intactos los neumáticos de mis aspiraciones. Aunque sé que mis penas te importan un pito porque te crees el BMW de tus rivales, un día haré que te lleven a Los Patios y te multen a quererme con la velocidad desmedida de tus reservas.

Tuya,

Mercedes Benz.

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