domingo, diciembre 02, 2007

Cosas Que Pasan: En Un Examen de la U

Llegó Diciembre con su alegría, mes de parranda, de animación y de dolores de cabeza para los estudiantes universitarios que se preparan para presentar los exámenes finales del semestre, donde suelen presentarse anécdotas como:

-El corazón que parece latir más fuerte de lo común y que a veces intenta salirse de su sitio pues su poseedor se siente “como vaca que llevan rumbo al matadero”.
-Con el objetivo de lograr una buena calificación “a punta de copia”, todos quieren ubicarse cerca al estudiante destacado por su buen rendimiento académico.
-El amigo “piloso” que desea ayudar a su compañera se ubica en el puesto de atrás y acuerdan: “Si el cuestionario es de única respuesta con varias opciones (tipo ICFES) entonces, un carraspeo si la solución es la A, un pellizco si es la B, un tirón de cabello si es la C y un pisotón si es la D”.
-Automáticamente y por “arte de magia” los presentes en el recinto, nos convertimos en unos expertos en manejar el lenguaje de los sordomudos pues a punto de gestos y señas todos queremos interactuar.
-El personaje “cheverón” que llega con “tremendo guayabo”, luciendo cabello “espantado” y oliendo a “chicha fuerte”.
-El profesor “mal encarado” que no para de dar cantaleta haciendo cualquier cantidad de amenazas en favor de presentar un examen honesto y a conciencia.
-En la puerta del aula de clases, una “sardina” que salta más que “ranita de dibujos animados de la tele” y que haciendo cualquier cantidad de gestos para ayudar a los de su “combo”, es descubierta por el encargado de realizar el examen.
-No falta el “conchudo” que cuidadosamente saca su libreta de apuntes y por más que intenta copiarse no encuentra las respuestas.
-Al terminar el examen y conocer plenamente las respuestas se escuchan comentarios como: -“yo le dije que esa no era, “borré la que era por copiarme de usted”, “si no sabía pa’ que me soplaba”…
-La jovencita que a conciencia de no haber estudiado, no le queda otra opción más que empuñar fuertemente una estampita de la virgen de su devoción y “rezar para que le mande una ayudita”.
-No puede faltar el estudiante “pantallero” que contesta rápido el examen y se retira de primero, todos pensamos que es un “cerebro” cuando realmente “es un profesional aplicando la teoría del pinochazo”.
-El personaje “sobrador” que siempre después de una evaluación asegura haber contestado todo muy bien (al siguiente semestre se le ve repitiendo el curso).
-Un pobre muchacho que termina con mucho dolor de cabeza y de cuello por el esfuerzo realizado durante más de una hora al mirar de “reojo” la hoja de examen del vecino.

Todas estas situaciones son actitudes de desconfianza en nosotros mismos y es aquí cuando debemos aplicar la teoría que se menciona en un programa de la televisión nacional: “Tú también puedes Paco”.
Una prueba de conocimientos adquiridos que prevalecerán por siempre ya que como dicen nuestros viejos: -“Lo que se aprende, nadie nos lo puede quitar”.

Tomado del Diario La Nación, por Lizardo Rojas Tovar.

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